jueves, 26 de noviembre de 2009

Un día en el zoo

Hola chicos!! Hoy quería contaros la experiencia que tuve la semana pasada cuando fui con Celia a contar un cuento a los niños de 1º de infantil.
Tenía muchas ganas de ir aunque la verdad es que yo estaba algo nerviosa, quería que saliese todo muy bien y que el cuento y las actividades les gustasen a los niños.
Nada mas llegar, nos presentamos y los nervios se me pasaron un poco al verles tan atentos y tan enanos. Los sentamos en el suelo y les contamos la historia.
Luego con las actividades ya no había nervios ni nada, los niños participaron bastante y les gustó mucho todo lo que habiamos preparado.
Asi que nada, estuvimos toda una hora alli con ellos, pasándolo bien.


UN DÍA EN EL ZOO

Hacía una semana que la profesora de Daniel, había anunciado en clase que iban a irse de excursión al zoo.
Desde aquel día Daniel y sus amigos habían estado contando los días, pues la idea de pasar un día entero viendo animales les parecía algo estupendo y muy divertido.
Por fin había llegado el gran día. De camino al zoo todos los niños iban cantando canciones y pasándoselo genial.
Al llegar al zoo, un señor les estaba esperando, era el guía y se encargaría de enseñarles todo el zoo y de explicarles cosas sobre los animales.
El zoo era muy grande y había todo tipo de animales. Daniel y su amigos estaban entusiasmados, entre los animales que habían se encontraban, los fieros leones, los dormilones osos, los grandes elefantes, las altísimas jirafas, los simpáticos pingüinos, los amistosos delfines, los divertidos monos...Cada animal tenía algo de especial y todos están disfrutando del paseo.
De pronto se oyeron gritos y vieron a gente corriendo, uno de los monos se había escapado de la jaula e iba corriendo y asustando a la gente por todo el zoo.
Los cuidadores del zoo intentaban cogerle pero no podían, entonces Daniel y sus compañeros, decidieron ayudarles y por fin le cogieron.
Los cuidadores se pusieron muy contentos y le dieron las gracias a Daniel y sus compañeros, como premio por su ayuda, el dueño del zoo les invitó a bañarse en la piscina con los delfines.
Todos los niños empezaron a gritar y reír de alegría y de esta forma pasaron la tarde, jugando y divirtiéndose con los delfines.
Para Daniel y sus compañeros este fue el mejor día de su vida.

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